SIMONE VEIL Símbolo de “la defensa de la libertad, la dignidad, los derechos humanos, la justicia y la solidaridad.

Simone Veil, Socia Honoraria de Hebraica, murió 30 de junio a los 89 años tras una larga enfermedad.
Gran figura de la vida política francesa, académica de la lengua, Veil había sobrevivido al campo de exterminio de Auschwitz
Acumuló una inmensa autoridad moral. Simone Veil, fallecida esta noche a los 89 años, llegó a ser la persona más respetada de Francia. Sobrevivió a Auschwitz, encajó los insultos más feroces cuando impulsó la primera ley del aborto y, con el tiempo, se convirtió en símbolo de los valores más elevados de la República. Carismática y muy popular, impulsó la ley que despenalizó el aborto en Francia en 1974 Más allá de su compromiso político y su lucha por la ley del aborto, que deja tras de varios títulos, entre ellos el reconocido Una Vida (Stock, 2007) y ha inspirado a muchos autores.
Políticos e instituciones homenajearon a Simone Veil al conocerse su muerte. El presidente Emmanuel Macron dijo que había encarnado los valores más elevados y lo mejor de Francia.
Nacida el 13 de julio de 1927 en Niza con el nombre de Simone Jacob. El 13 de abril de 1944, soldados franceses y alemanes cargaron a los Jacob en trenes de ganado con destino a Auschwitz. Se acercaba el caótico fin de la guerra. Después de Auschwitz, en enero de 1945, fue enviada a pie, junto a su madre y una hermana, en la terrible “marcha de la muerte”, hacia Mauthausen y después a Bergen-Belsen. Solo Simone y una hermana sobrevivieron. Se ignora dónde murieron su padre y su hermano. Ella nunca quiso borrarse del brazo el número que le tatuaron en el campo de exterminio: 78651.
Deportación Ella regresa a esta infancia marcada por el horror de los campos de concentración en su autobiografía Una vida (Stock, 2007, reimpreso en el bolsillo de tapa dura del año siguiente). Después de la guerra, Simone Veil elige el poder judicial.
En 1974, el presidente Valéry Giscard d’Estaing y el primer ministro Jacques Chiracle asignaron el Ministerio de Sanidad y la misión más difícil del momento: aprobar una ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Simone Veil no flaqueó. Recibió miles de insultos. En la Asamblea Nacional tuvo que escuchar los gritos del diputado conservador Jean-Marie Daillet (de su propio partido) acerca de los fetos arrojados al “horno crematorio”. Ella, que había sobrevivido al exterminio, se tragó las lágrimas. Su discurso del 26 de noviembre de 1974, pronunciado mientras a las puertas de la cámara se manifestaba una multitud contra la reforma, es histórico: “No podemos seguir cerrando los ojos ante los 300.000 abortos que, cada año, mutilan a las mujeres de este país, que ofenden nuestras leyes y humillan a aquellas que los padecen”. El ministro de Salud Giscard d’Estaing, que lleva el proyecto de ley para la legalización del aborto en 1974. Su discurso a una Asamblea Nacional que sólo constaba de 9 mujeres de los hombres 481 es una publicación de Stock en 2004 bajo el título hombres también recordar: el discurso del 26 de noviembre 1974 .
Fueron tres días de debates terribles, culminados con un tensa votación. El aborto quedó legalizado. A esas alturas, los políticos franceses habían descubierto lo que ya sabían sus colaboradores ministeriales: que Simone Veil era de hierro y, además, atemorizaba a cualquiera en sus momentos de ira. Era un tótem moral y, además, una luchadora implacable.
En 1979 encabezó las listas de la UDF giscardiana en las primeras elecciones al Parlamento Europeo por sufragio universal. Y se convirtió en la primera presidenta de la cámara. A principios de los 90 volvió al gobierno francés como ministra de Justicia. Para entonces, su figura había alcanzado proporciones heroicas. Quienes la insultaron durante los debates sobre el aborto fueron hilando excusas, un año tras otro. Veil era alguien indiscutible.
Una eterna rebelde Primer Presidente del Parlamento Europeo, miembro del Consejo constitucional, elegida miembro de la Academia Francesa en 2008, Simone Veil se retiró de la política en 2013 tras la muerte de su hermana.
Su carrera, sin embargo, sigue inspirando a muchos autores, entre ellos Michel Sazarin firma en 1987 por Robert Laffont, Una sola mujer Simone Veil , o Laurent Pfaadt, autor en 2011 en la ciudad de Simone Veil, una pasión francesa . Al año siguiente, Jocelyne Sauvard publicó en el archipiélago, la biografía Simone Veil: la fuerza de la convicción . Sarah Briand firmar el último libro sobre el ex ministro de Simone eterno rebelde (Fayard, 2015).
La última obra de Simone Veil, Mis luchas , se publicó el 12 de octubre de, el año 2016 Bayard, prologado por Robert Badinter. Incluye sus principales discursos sobre Europa, los derechos de las mujeres o la memoria de la Shoah.
Fue siempre una europeísta activa. Cuando fue distinguida con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 2005, el jurado destacó que esta mujer luchadora simbolizaba “la defensa de la libertad, la dignidad de la persona, los derechos humanos, la justicia, la solidaridad y el papel de la mujer en la sociedad moderna”, objetivos contantes en su trayectoria pública. También destacó “su coherencia, fuerza y constancia en la defensa de valores y objetivos” claramente europeístas.
Además de este premio también fue galardonada con el Carlomagno, el de la Fundación Klein, el Atlántida, las medallas de oro de la asociación Stresemann o de la Organización Mundial de la Salud, el Premio Obiettivo Europa.
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