Proyección de documental: Ingmar Bergman

Constructores de belleza. Especial BERGMAN”

Intervienen: Marcela Cassinelli (Fundación Cinemateca Argentina) y Gerardo Mazur (SHA)

Documental filmado por el Canal Orbe 21 del Episcopado, en la Casa del Bicentenario

Sábado 27 de abril
19.00 hs.
Sede Pilar

Ningún arte trasciende nuestra conciencia de la forma como lo hace el cine, dirigiéndose directamente hasta nuestros sentimientos,
adentrándose en las oscuras habitaciones de nuestras almas”

Ingmar Bergmam

El director y guionista por excelencia, el hombre de los atormentados Gritos y susurros nació en Upsala, Suecia en 1918 y murió pacíficamente en Fårö, durante su sueño, el 30 de Julio de 2007, a los 89 años.

El mundo entero ha celebrado el acontecimiento con todo tipo de eventos que incluyen retrospectivas de sus películas, artículos de reconocimiento, reproducciones teatrales de sus obras, videos con recitales de sus monólogos más importantes y una colección de mapas que registran su recorrido geográfico.

La fiebre por el afamado director sigue más vigente que nunca y su influencia es reconocida en todos los rincones del planeta. Las programaciones de sus películas se extienden por meses, y también se encuentran nuevas producciones digitales con traducciones disponibles, que siguen ampliando el alcance de su obra.

También se han hecho nuevos documentales que registran su trayectoria desde diferentes puntos de vista, reconociendo, en su mayoría, la traumática infancia que determina su obra. Su padre, Erik, fue un pastor luterano con una idea muy estricta de lo que debía ser la educación. Desde muy temprana edad Ingmar trata de distanciarse de él, hecho que lo marcó para siempre. De parte de su madre, Karin, prima de su padre y de extracción social más alta, percibía un fuerte desapego producto del estado de infelicidad que ella sentía y que nunca pudo superar. Varias de sus películas reflejan esta situación como Fanny & Alexander (1982), una de sus más representativas, así como la serie The Best Intentions (1992).

Esta situación da origen a una batalla permanente que se inmiscuye dentro de los designios de la fe y de la religión, cuestionando la existencia de Dios, temática que transcurre también a lo largo de su obra. Lo fantasioso viene a ser una forma de escape ante ese constante sufrimiento, aprendiendo a descubrir aquel aspecto que de belleza dentro de los demonios que le atormentaban.

Por eso pensar en el cine de Bergman es como recordar un sueño o una melodía. No se evoca una película en particular, aparecen todas y a veces se mezclan o se confunden; porque no hay una que no refleje los sentimientos y pasiones que el contacto con su obra fue capaz de desencadenar en su momento en el espectador.

Hacer circular en nuestra mente la cinta de su enigmática filmografía es hacer aparecer esos close up de rostros expresivos que muestran la indiferencia, la pasión, la ira y el deseo. Las sombras de sus imágenes son las de la muerte, el desafío, el dolor y la imaginación como último recurso de escape ante los infortunios de la existencia.Las sombras de sus imágenes son las de la muerte, el desafío, el dolor y la imaginación como último recurso de escape ante los infortunios de la existencia.

Bergman ha sido considerado por correligionarios y críticos como el genio del cine-arte, capaz de explorar los rincones más recónditos del espíritu y la psiquis humana. El controversial director norteamericano Woody Allen lo considera “el mejor director de cine de todos los tiempos”. Su influencia ha sido reconocida a la vez por los nombres más respetados del séptimo arte como David Lynch, Robert Altman, Pedro Almodovar, Eric Rohmer, Arnaud Desplechin, Jonathan Demme y Krystov Kieslowski, entre otros. El también controversial Lars Von Trier menciona que para él fue “como un padre, y me trató como hace un padre con un hijo: ignorándome”. Akira Kurosawa afirma que sus filmes “conmueven mi corazón cada vez que los veo”.

La forma como explora las relaciones de pareja como se ve en Scenes from a Marriage (1973) por ejemplo, es casi una investigación de carácter sociológico, dejándose llevar más allá de lo ordinario, más allá de lo cotidiano, creando un ambiente de universalidad que no supone tiempo ni espacio.

Sus historias resultan tan válidas hoy como hace veinte o treinta años, cuando fueron consumadas. De ahí que se le considere un ícono del cine inteligente y maduro, que toma como elemento primordial las pasiones, desencantos y dudas del alma, con las que cualquiera puede relacionarse.

Su primer contacto con el mundo del cine, como lo relata en su libro autobiográfico “La Linterna Mágica” (1988), lo constituye un proyector de diapositivas que su hermano recibió como regalo de navidad y el cual canjeó, después de muchos intentos, por cien soldaditos de lata, su propio regalo, detalle que cambiaría el rumbo de su vida para siempre.

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