Elie Wiesel, didacta de los valores del pueblo judio

Ante la pérdida de un hombre fundamental

Elie Wiesel inicia uno de sus libros con las palabras del gran sabio judío de Córdova, Maimónides:

“El mundo no habría subsistido sin los locos.”

Gilbert Lewi, entonces presidente de Hebraica, agregaba a la presentación de nuestro distinguido visitante en el Teatro SHA: “Bendita sea esta locura trascendente de dar la mano al semejante. Esperamos que esa mano sea un proyecto y una acción mancomunada capaz de transformarse por prepotencia solidaria en miles de manos constructoras de esperanzas.”

Corría el año 1995. Hebraica y la Universidad de Palermo, invitaron a Buenos Aires al Prof. Elie Wiesel, sobreviviente del Holocausto y Premio Nobel de la Paz en 1986.

Se lo invitaba para pedirle que nos extienda su diestra como referente moral y ético de nuestro tiempo. Digamos, para ser escuetos, de por lo menos los próximos cien años. Siempre sostuvo que el único triunfo que nos representa, es la paz entre los pueblos.

Partidario incondicional de la existencia de Israel; defendió la causa de los judíos soviéticos, de los indios miskito de Nicaragua, de los refugiados de Camboya, de los kurdos, de las víctimas de las hambrunas en Africa, de las víctimas de la ex-Yugoslavia.

El 18 de diciembre, lunes, habló en el acto semanal de Memoria Activa en la plaza Libertad, sobre el atentado a la AMIA. Dijo: “Lo que aquí ocurrió hace 15 meses, realmente fue una mancha para una sociedad que no ha considerado adecuado traer a los asesinos ante la justicia… ¿Por qué demora tanto en encontrar a los asesinos…? No lo entendemos.”

Agregamos: ya han pasado 22 años y estamos igual.

Hebraica lo nombró Socio Honorario y la Universidad de Buenos Aires, Dr. Honoris Causa. Le dió preponderancia a los jóvenes de nuestra casa y de la Universidad de Palermo, con quienes dialogó, polemizó, recibiendo un abrazo multitudinario.

En el acto público en el Teatro SHA, el 19 de diciembre, ante más de 1,000 personas, un joven le preguntó “¿quién es un judío?” Tras una breve referencia, Elie Wiesel contestó: “Judío es alguien que canta”. Es decir, judaísmo es construir felicidad, celebrar la vida. “Cuando no lo hacemos”, agregó, “nuestro silencio también es canción.”

Jamás pudieron callarlo. Fue toda su vida portavoz de los valores del pueblo judío.

En Hebraica dejó imborrable constancia de ello.

Gerardo Mazur

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