Pesaj 2018

Esta mesa en torno a la cual nos reunimos, esta mesa con las matzot y con las hierbas amargas, esta mesa de Pésaj con su mantel inmaculado, no es una mesa; es una embarcación mágica con la que navegamos por las brumas del pasado, en busca de las memorias de nuestro pueblo.

Sentémonos, pues, a esta mesa.

Somos muchos esta noche.
Somos los que están y los que ya se fueron; somos los padres y los hijos, y somos también nuestros antepasados.
Somos un pueblo entero en torno de esta mesa. Aquí estamos por celebrar, aquí estamos para dar testimonio.
Dar testimonio es la principal misión del judaísmo. Dar testimonio es distinguir entre la luz y las tinieblas, entre lo justo y lo injusto; es rememorar los tiempos pasados para que el presente extraiga de ellos su lección.
Observemos, entonces, la matzá que está sobre la mesa.
Este es el pan de la pobreza que nuestros antepasados comieron en la tierra de Egipto. Quien tenga hambre – y son muchos los hambrientos en este mundo en que vivimos – que venga y coma. Quien esté necesitado – y son muchos los que sufren necesidad en este mundo en que vivimos – que venga a celebrar con nosotros el Pésaj.

¿Por qué es diferente esta noche de todas las noches, hijo mío?
Porque esta noche recordamos.
Recordamos a los que fueron esclavos en Egipto, aquellos sobre cuyas espaldas restallaba el látigo del faraón. Recordamos el hambre, el cansancio, el sudor, la sangre, las lágrimas.
Recordamos el desamparo de los oprimidos frente a la arrogancia de los poderosos.
Recordamos con alivio: es el pasado.
Recordamos con tristeza: es el presente.
Todavía existen faraones. Todavía existen esclavos.

Sentémonos, pues, en esta noche en torno de la mesa y bebamos el vino de Pesaj, dulce como la libertad. Y hablemos de la dulzura de ser libres; hablemos especialmente con los jóvenes. Hagamos lo que dice nuestro Séder:
“Le contarás a tu hijo”.

Porque el mensaje de Pésaj está dirigido, sobre todo, a los niños y a los jóvenes. Como centinelas en la noche debemos velar por ellos, velar para que reciban el mensaje de la libertad.
Pesaj es la fiesta de las generaciones. Es una fiesta en la que los padres les hablan a sus hijos.
Es por eso que la festividad de Pésaj se celebra en familia. No en un templo sino en la casa. En torno de una mesa, de modo que las personas se puedan ver, de modo que el hijo pueda oír de labios de su padre este simple, elocuente relato.

    1. Moacyr Scliar (1937-2011), escritor brasilero.