Lag BaOmer: La tradición

El 33º día de la cuenta del Omer .

Un día muy especial en el calendario judío

Se conmemora el 18 de Iyareste año 26 de Mayo.
Se lo denomina “Lag BaOmer”, que es el día que señala el fallecimiento del gran místico y sabio talmúdico, Rabí Shimon Bar Iojai.
Este rabino y kabalista del siglo II pidió que su fallecimiento y posterior ceremonia se conmemorara con gran alegría y celebración.
Una de las tantas tradiciones de Lag BaOmer es que los niños vayan de excursión y jueguen con arcos y flechas.
Si nos fijamos bien, detrás de dicha costumbre se oculta una importantísima lección de vida.

La tradición indica encender fogatas a la noche en la víspera de Lag BaOmer

Estas fogatas conmemoran la inmensa luz que trajo Rabí Shimon Bar Iojai al mundo, a través de sus enseñanzas místicas. 

Rabi Shimon bar Iojai, que vivió en el  siglo II de la era común, fue el primero en enseñar públicamente, la dimensión mística de la Tora conocida como la “Cábala,” y es el autor del libro mas importante de la  Cábala,  el Zohar.
 
 Para usar en forma efectiva el arco y la flecha, el arquero debe, primero, acercar el arco hacia sí.
Una vez que el arco está tirado hacia atrás lo más posible, se puede liberar la flecha con gran fuerza y con suerte esta dará en el blanco con rapidez y precisión.
Esta lección es muy simple y aun así muy efectiva. A fin de poder conquistar y ejercer influencia en el mundo que nos rodea, primero, tenemos que movernos hacia adentro.
Recién cuando miramos dentro de nuestra propia alma y tomamos conciencia del increíble potencial que contiene, recién entonces somos capaces de influir en los demás.
“Cuando yo era joven, pensaba que iba a cambiar el mundo. Primero, decidí que iba a centrarme en mi ciudad.
Después, me concentré en mi familia. Pero ahora, he tomado la decisión de intentar un cambio, por lo menos, en mí mismo”  Rebe de Kotzk
Mejorar nuestro carácter y nuestra personalidad es algo que está bajo nuestro control.
Podemos elegir progresar o quedarnos estancados, enojarnos o conservar la calma, dar o negarnos a dar.
No podemos controlar a los demás, pero podemos influenciarlos cuando miramos dentro de nosotros mismos.
Al cambiar nosotros, ellos también van a cambiar.